1. La mortalidad anual por TCE en Estados Unidos es de aproximadamente 61,000 personas.
2. Las lesiones primarias del TCE incluyen fracturas craneales, hematomas epidurales y lesiones axonales difusas.
3. Las lesiones secundarias en TCE se agravan por hipoxia, isquemia e hipertensión intracraneal (PIC >20 mmHg).
4. El edema cerebral puede ser citotóxico, vasogénico o intersticial, y todos incrementan la PIC.
5. La fórmula de la presión de perfusión cerebral (PPC) es PPC = PAM – PIC.
6. El rango ideal de PPC en TCE grave es de 60-70 mmHg.
7. La PIC normal oscila entre 5 y 15 mmHg, y valores superiores a 20 mmHg son críticos.
8. Las lesiones axonales difusas (LAD) se asocian a fuerzas de cizallamiento en accidentes de alta energía.
9. Los hematomas epidurales tienen forma biconvexa en TAC y están asociados a fracturas del hueso temporal.
10. Los hematomas subdurales tienen forma de media luna y suelen ser más frecuentes en ancianos.
11. La hiperventilación terapéutica puede reducir temporalmente la PIC al disminuir la PaCO2 a 30-35 mmHg.
12. La craniectomía descompresiva reduce la mortalidad en TCE grave con PIC elevada hasta en un 30%.
13. El manitol y las soluciones hipertónicas son los agentes más utilizados para el control del edema cerebral.
14. El shock hipovolémico es más frecuente que el shock neurogénico en pacientes con TCE grave.
15. El tiempo ideal para evacuar un hematoma epidural es dentro de las primeras 4 horas tras el trauma.
16. El uso de corticoides en TCE está contraindicado según las guías actuales.
17. La hiperglucemia persistente (>200 mg/dL) en TCE se asocia con peores resultados funcionales.
18. El principal objetivo del manejo inicial en TCE grave es mantener la oxigenación (SpO2 >95%).
19. Las lesiones por contragolpe son comunes en impactos directos y afectan el lado opuesto al impacto.
20. La triada de Cushing (hipertensión, bradicardia e irregularidad respiratoria) indica hipertensión intracraneal severa.
21. La incidencia anual de TRM en EE. UU. es de aproximadamente 17,900 casos.
22. Las lesiones cervicales representan el 60% de los TRM, siendo las más comunes y severas.
23. El shock neurogénico ocurre en lesiones de T6 o superiores y se caracteriza por hipotensión y bradicardia.
24. El índice ASIA Grado A indica lesión completa sin función motora o sensorial debajo del nivel de la lesión.
25. La descompresión quirúrgica realizada en las primeras 8-24 horas mejora significativamente el pronóstico funcional.
26. La hipotensión prolongada con PAM <85 mmHg aumenta el riesgo de daño medular secundario.
27. Los hematomas epidurales raquídeos requieren evacuación quirúrgica urgente si comprimen la médula.
28. La teoría de las tres columnas de Denis clasifica la estabilidad espinal en función de lesiones en las columnas anterior, media y posterior.
29. La fractura más común en la región cervical es la del atlas (C1) y el axis (C2).
30. El síndrome de cauda equina afecta las raíces nerviosas lumbares y sacras y produce incontinencia.
31. El SCIWORA es más común en niños y ancianos, ya que sus columnas vertebrales son más flexibles.
32. Las fracturas toracolumbares son frecuentes en caídas y afectan mayormente las vértebras T12 y L1.
33. Las lesiones incompletas Grado C (ASIA) tienen una recuperación funcional en el 70-80% de los casos.
34. La compresión medular puede ser causada por fragmentos óseos, hematomas o hernias discales.
35. Las soluciones hipertónicas son preferibles al manitol en pacientes con TRM y edema cerebral asociado.
36. La hiponatremia en TRM puede ser causada por el síndrome de secreción inapropiada de hormona antidiurética (SIADH).
37. El uso de anticoagulantes profilácticos debe iniciarse dentro de las primeras 48 horas en ausencia de hemorragias.
38. Las lesiones cervicales altas (C1-C4) a menudo requieren soporte ventilatorio permanente.
39. La rehabilitación temprana en TRM reduce las complicaciones sistémicas hasta en un 40%.
40. La intubación manual asistida es preferible en pacientes con lesiones cervicales sospechadas.
41. La PIC debe mantenerse por debajo de 20 mmHg en pacientes con monitoreo neurológico.
42. El tiempo ideal para iniciar rehabilitación activa en TRM es dentro de las primeras 72 horas tras estabilización.
43. El shock neurogénico requiere manejo con vasopresores como noradrenalina para mantener la PAM >85 mmHg.
44. La craniectomía descompresiva debe considerarse cuando el edema cerebral no responde a terapias convencionales.
45. El monitoreo continuo de PPC reduce la mortalidad en TCE grave en un 20-30%.
46. Los exoesqueletos son herramientas clave en la recuperación de la marcha en lesiones incompletas.
47. La hipoxemia persistente (PaO2 <60 mmHg) duplica el riesgo de muerte en TCE grave.
48. La rehabilitación cognitiva en TCE incluye el manejo de déficit de memoria y atención.
49. La tromboprofilaxis reduce el riesgo de tromboembolismo en TRM en un 50%.
50. El síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) puede complicar tanto TCE como TRM severos.
51. Las fracturas por estallido son comunes en la región toracolumbar y requieren estabilización quirúrgica.
52. Los pacientes con lesiones completas por debajo de T12 conservan el control del tronco.
53. Las lesiones medulares completas tienen un índice de mortalidad más alto en el primer año tras la lesión.
54. La fisioterapia respiratoria es esencial para prevenir infecciones pulmonares en pacientes con ventilación prolongada.
55. La disreflexia autonómica es una emergencia médica común en lesiones medulares por encima de T6.
56. La terapia ocupacional ayuda a adaptar actividades de la vida diaria en pacientes con tetraplejía.
57. La rehabilitación multidisciplinaria mejora los resultados funcionales en un 30% en TCE severos.
58. Las infecciones respiratorias son la principal causa de muerte en TRM a largo plazo.
59. Las lesiones raquídeas incompletas tienen mejor pronóstico en jóvenes que en ancianos.
60. La terapia del lenguaje es fundamental en pacientes con afasia postraumática.
61. Los hematomas epidurales suelen estar asociados a daño de la arteria meníngea media.
62. La hemorragia subaracnoidea traumática puede ser visible en las cisternas basales en una TAC.
63. La hiperventilación prolongada reduce el flujo sanguíneo cerebral, incrementando el riesgo de isquemia.
64. La lesión axonal difusa se detecta mejor mediante resonancia magnética con secuencias SWI.
65. Las fracturas deprimidas del cráneo tienen mayor probabilidad de causar laceraciones meníngeas.
66. La intubación temprana está indicada en TCE grave con GCS ≤8.
67. La triada de Cushing indica herniación cerebral inminente y requiere intervención urgente.
68. Las lesiones frontales suelen asociarse a cambios en la personalidad y el juicio.
69. El monitoreo invasivo de PIC debe iniciarse en pacientes con anomalías en la TAC y GCS ≤8.
70. Las lesiones cerebelosas traumáticas afectan el equilibrio y la coordinación motora.
71. El SCIWORA se diagnostica mejor con resonancia magnética, incluso si la radiografía es normal.
72. Las lesiones en C1-C2 pueden provocar parálisis diafragmática y dependencia ventilatoria.
73. El shock neurogénico causa vasodilatación severa, que no responde bien a la reposición de líquidos sola.
74. Las fracturas del odontoides son comunes en lesiones de C2 y requieren estabilización quirúrgica.
75. La disfunción vesical es una complicación común en lesiones lumbares y sacras.
76. La disreflexia autonómica puede desencadenarse por estímulos como retención urinaria o fecal.
77. La cirugía para estabilización de fracturas vertebrales inestables debe realizarse idealmente en las primeras 24 horas.
78. Las lesiones incompletas Grado D en la escala ASIA permiten ambulación con ayuda.
79. Las lesiones torácicas bajas suelen causar paraplejía, pero preservan el control del tronco superior.
80. Las fracturas por compresión vertebral son más frecuentes en pacientes ancianos con osteoporosis.
81. La hipotermia terapéutica puede ser útil en casos seleccionados de TCE grave para reducir el metabolismo cerebral.
82. La hiponatremia secundaria al SIADH es frecuente en TCE severos y requiere corrección cuidadosa.
83. Las infecciones urinarias recurrentes son comunes en pacientes con vejiga neurógena tras TRM.
84. El control de glucosa en el rango de 140-180 mg/dL mejora los resultados en TCE y TRM.
85. La oxigenación hiperóxica (PaO2 >200 mmHg) puede ser perjudicial en pacientes con TCE.
86. El uso de soluciones hipertónicas es efectivo para disminuir la PIC en TCE y TRM asociados a edema cerebral.
87. El monitoreo continuo de PAM es crucial en TRM para evitar hipoperfusión medular.
88. Las úlceras por presión son prevenibles mediante movilización frecuente y colchones especializados.
89. La movilización pasiva temprana ayuda a prevenir contracturas en pacientes con tetraplejía.
90. El diagnóstico temprano de hematomas raquídeos mejora significativamente el pronóstico funcional.
91. El uso de exoesqueletos ha demostrado ser útil para restaurar la marcha en lesiones incompletas.
92. La terapia ocupacional en TRM incluye entrenamiento en transferencias de silla a cama.
93. Las lesiones incompletas Grado B (ASIA) tienen recuperación motora parcial en 50-70% de los casos.
94. La rehabilitación multidisciplinaria reduce las readmisiones hospitalarias por complicaciones prevenibles.
95. La terapia física para lesiones medulares altas incluye fortalecimiento de los músculos no afectados.
96. La estimulación eléctrica funcional mejora la movilidad en pacientes con lesiones incompletas.
97. La educación del paciente y su familia es esencial para manejar dispositivos como sondas vesicales.
98. La fisioterapia respiratoria temprana previene neumonías en pacientes con ventilación prolongada.
99. Las alteraciones psicosociales, como la depresión, afectan hasta el 40% de los pacientes con TRM.
100. La reintegración laboral es posible en pacientes con TRM si se adapta el entorno de trabajo.
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