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1. La cirugía oftalmológica es considerada de bajo riesgo, pero se realiza en pacientes de alto riesgo debido a la prevalencia de comorbilidades como hipertensión y diabetes.
2. Aproximadamente el 30-40% de las cirugías oftalmológicas se realizan bajo anestesia general, especialmente en pacientes pediátricos y en procedimientos complejos.
3. La anestesia tópica y el bloqueo orbitario con vigilancia anestésica monitorizada (VAM) son las técnicas más comunes en la cirugía oftalmológica.
4. Las complicaciones de los bloqueos orbitarios incluyen hemorragia retrobulbar, difusión retrógrada del anestésico y perforación del globo ocular.
5. La presión intraocular (PIO) normal es de 16 ± 5 mmHg, mientras que una PIO superior a 25 mmHg se considera patológica.
6. La mayoría de los agentes anestésicos disminuyen la PIO, con la excepción de la succinilcolina, que la aumenta en 8-10 mmHg.
7. El reflejo oculocardíaco, desencadenado por la tracción de los músculos extraoculares, puede causar bradicardia y asistolia.
8. La incidencia de hemorragia retrobulbar en bloqueos orbitarios es de aproximadamente 0.44-1.7%.
9. Los pacientes ancianos sometidos a cirugía oftalmológica tienen una mayor prevalencia de enfermedades cardiovasculares, lo que requiere una evaluación preoperatoria cuidadosa.
10. Las pruebas de laboratorio preoperatorias no son rutinariamente necesarias en pacientes sanos antes de una cirugía de catarata.

11. Durante la anestesia general, la intubación y la laringoscopia pueden aumentar la PIO, lo que es crítico en pacientes con heridas oculares abiertas.
12. La inducción con propofol disminuye la PIO y es el agente preferido en cirugía oftalmológica.
13. El uso de succinilcolina en pacientes con heridas oculares abiertas está contraindicado debido a su efecto de aumentar la PIO.
14. El desflurano, a pesar de ser un agente inhalatorio rápido, puede causar irritación de la vía aérea, lo que lo hace menos ideal en cirugía oftalmológica.
15. La presión intraocular debe ser monitoreada cuidadosamente durante la anestesia general en cirugías de alto riesgo, como las de glaucoma.
16. Los bloqueadores neuromusculares no despolarizantes, como el rocuronio, son preferidos en cirugía oftalmológica para evitar aumentos en la PIO.
17. La dexmedetomidina es un agente sedante que no aumenta la PIO y tiene efectos analgésicos, lo que la hace útil en algunos procedimientos oftalmológicos.
18. La incidencia de ceguera postoperatoria en cirugías no oculares bajo anestesia general se estima en 0.013-0.2%.
19. La ceguera postoperatoria suele estar asociada a neuropatía óptica isquémica o a oclusión de la arteria central de la retina.
20. El mantenimiento de la presión arterial media es crucial en la prevención de complicaciones oculares durante la anestesia general.

21. El bloqueo retrobulbar se realiza dentro del cono muscular y proporciona una anestesia profunda y acinesia completa del ojo.
22. La técnica retrobulbar tiene un riesgo de perforación del globo ocular mayor en pacientes con miopía alta.
23. El bloqueo peribulbar se realiza fuera del cono muscular, reduciendo el riesgo de complicaciones graves, pero requiere un mayor volumen de anestésico.
24. El bloqueo subtenoniano evita el uso de agujas puntiagudas y utiliza una cánula roma para inyectar anestésico en el espacio subtenoniano.
25. El uso de hialuronidasa en bloqueos orbitarios facilita la difusión del anestésico local, mejorando la acinesia y la anestesia.
26. El bloqueo del nervio facial se realiza para prevenir el cierre forzado de los párpados durante la cirugía ocular.
27. El bloqueo de Van Lint es una técnica específica para bloquear las ramas terminales del nervio facial en la región periorbitaria.
28. Las soluciones anestésicas comunes para bloqueos orbitarios incluyen lidocaína al 2% y bupivacaína al 0.75%.
29. El volumen de anestésico utilizado en un bloqueo retrobulbar típicamente varía entre 2-4 ml.
30. La incidencia de inyección intradural o subaracnoidea en bloqueos retrobulbares es de aproximadamente 1 en 350-1000.

31. La VAM se utiliza en aproximadamente el 60-70% de las cirugías oftalmológicas, combinada con anestesia regional.
32. El propofol es comúnmente utilizado en VAM debido a su perfil de recuperación rápida y su capacidad para disminuir la PIO.
33. La dexmedetomidina es útil en la VAM por su capacidad de proporcionar sedación sin depresión respiratoria significativa.
34. El manejo de la ansiedad y la prevención de movimientos involuntarios son cruciales durante la VAM en cirugía oftalmológica.
35. La escala de Observación de Alerta/Sedación (OAA/S) se utiliza para evaluar la profundidad de la sedación durante la VAM.
36. La puntuación de 3 en la escala OAA/S indica una sedación moderada, adecuada para la mayoría de las cirugías oftalmológicas bajo VAM.
37. El uso de fentanilo en pequeñas dosis durante la VAM ayuda a controlar el dolor sin causar sedación excesiva.
38. La incidencia de hipoventilación durante la VAM en cirugía oftalmológica es mayor en pacientes con apnea obstructiva del sueño.
39. La monitorización continua de la presión arterial y la saturación de oxígeno es fundamental durante la VAM para evitar complicaciones hemodinámicas.
40. El uso de oxígeno suplementario es rutinario durante la VAM para prevenir hipoxia, especialmente cuando la cara del paciente está cubierta con paños quirúrgicos.

41. La anestesia general es casi siempre necesaria en cirugía oftalmológica pediátrica debido a la falta de cooperación del paciente.
42. La inducción inhalatoria con sevoflurano es preferida en pediatría debido a su inicio rápido y bajo riesgo de irritación de la vía aérea.
43. El uso de midazolam como premedicación es común en niños, con una dosis de 0.5 mg/kg oral para reducir la ansiedad.
44. El manejo de la vía aérea en pacientes pediátricos es más desafiante debido a la anatomía más pequeña y la posibilidad de obstrucción.
45. El riesgo de laringoespasmo es mayor en niños pequeños, especialmente aquellos con infecciones respiratorias recientes.
46. El manejo del dolor postoperatorio en pediatría incluye el uso de paracetamol IV a una dosis de 10-15 mg/kg.
47. La profilaxis antiemética es importante en cirugía de estrabismo pediátrica debido a la alta incidencia de náuseas y vómitos postoperatorios.
48. El propofol a una dosis de 2-3 mg/kg es una opción común para la inducción intravenosa en cirugía oftalmológica pediátrica.
49. Los pacientes pediátricos tienen un mayor riesgo de hipoxia durante la anestesia general debido a su alta tasa metabólica y menor capacidad residual funcional.
50. La incidencia de agitación al despertar es mayor en niños, especialmente después del uso de sevoflurano.

51. El desprendimiento de retina es una urgencia oftalmológica que requiere intervención quirúrgica rápida para prevenir la pérdida permanente de la visión.
52. La vitrectomía pars plana es el procedimiento quirúrgico más común para reparar el desprendimiento de retina.
53. El uso de óxido nitroso está contraindicado en cirugía de desprendimiento de retina debido a su efecto de expansión de burbujas de gas intraocular.
54. El glaucoma agudo de ángulo cerrado es una urgencia oftalmológica que puede llevar a una pérdida rápida de la visión si no se trata de inmediato.
55. La iridotomía láser es el tratamiento de elección para el glaucoma agudo de ángulo cerrado.
56. La hemorragia vítrea masiva requiere una vitrectomía para evacuar la sangre y restaurar la claridad visual.
57. El trauma ocular penetrante es una urgencia que requiere reparación quirúrgica inmediata para prevenir la pérdida del contenido intraocular.
58. La endoftalmitis es una infección intraocular grave que a menudo requiere una vitrectomía y la administración de antibióticos intravítreos.
59. La oclusión de la arteria central de la retina puede llevar a una pérdida súbita y severa de la visión y requiere tratamiento urgente.
60. La quemadura química ocular es una urgencia que requiere irrigación inmediata con solución salina para prevenir daños severos a la córnea.

61. Las abrasiones corneales son la lesión ocular más común relacionada con la anestesia, con una incidencia de 0.1-0.5%.
62. La principal causa de abrasiones corneales durante la anestesia es la exposición inadecuada de la córnea debido a un sellado palpebral incompleto.
63. El uso de pomadas oftálmicas lubricantes y el cierre de los párpados con cinta adhesiva son métodos efectivos para prevenir abrasiones corneales.
64. La queratitis postoperatoria es menos común que las abrasiones corneales, pero puede ser más grave si no se trata adecuadamente.
65. La ceguera postoperatoria es una complicación devastadora de la anestesia general, con una incidencia estimada de 0.013-0.2%.
66. La neuropatía óptica isquémica es la principal causa de ceguera postoperatoria en cirugías no oculares.
67. El riesgo de ceguera postoperatoria es mayor en cirugías prolongadas en posición prona, especialmente en cirugía de columna.
68. La isquemia óptica es más común en pacientes con enfermedades cardiovasculares preexistentes o glaucoma.
69. La prevención de la ceguera postoperatoria incluye el mantenimiento adecuado de la presión arterial media y el volumen sanguíneo durante la cirugía.
70. El manejo de la ceguera postoperatoria requiere una intervención oftalmológica inmediata y el mantenimiento de la perfusión del nervio óptico.

71. El ojo humano tiene un diámetro aproximado de 24 mm y está protegido dentro de la órbita ósea.
72. La presión intraocular es regulada principalmente por la resistencia al drenaje del humor acuoso a través de la malla trabecular.
73. La coroides es una capa vascular que se encuentra entre la retina y la esclerótica, y es un sitio de riesgo para la hemorragia expulsiva intraoperatoria.
74. El reflejo oculocardíaco es mediado por el nervio trigémino (vía aferente) y el nervio vago (vía eferente).
75. La contracción del músculo ciliar permite el enfoque cercano del ojo al relajar la zónula del cristalino.
76. El humor vítreo es un líquido gelatinoso que llena el espacio entre la retina y el cristalino.
77. Los músculos extraoculares son responsables de los movimientos del globo ocular y son comúnmente manipulados durante la cirugía de estrabismo.
78. El nervio óptico transmite señales visuales desde la retina al cerebro y es susceptible a lesiones isquémicas durante procedimientos quirúrgicos prolongados.
79. La retina es la capa más interna del ojo y es crucial para la detección de la luz y la transmisión de señales visuales.
80. La presión intraocular puede verse afectada por cambios en la presión venosa, hipoxia, hipercapnia y maniobras de Valsalva.

81. Las pruebas de laboratorio rutinarias no son necesarias en pacientes sanos antes de la cirugía de catarata.
82. La evaluación cardiovascular preoperatoria es esencial en pacientes con antecedentes de enfermedad cardíaca o factores de riesgo significativos.
83. El manejo de la anticoagulación en cirugía oftalmológica debe ser individualizado, considerando el riesgo de sangrado versus el riesgo de trombosis.
84. La anticoagulación con warfarina no necesita ser suspendida antes de la cirugía de catarata si el INR está dentro del rango terapéutico.
85. Los nuevos anticoagulantes orales (NACO) tienen un riesgo reducido de hemorragia intraocular en comparación con la warfarina.
86. La monitorización del INR es crucial en pacientes bajo tratamiento con warfarina que se someten a cirugía oftalmológica.
87. El riesgo de hemorragia retrobulbar es mayor en pacientes con alteraciones de la coagulación o bajo tratamiento anticoagulante.
88. La evaluación preoperatoria en pacientes con glaucoma debe incluir la medición de la PIO y la revisión de la medicación ocular.
89. La sedación preoperatoria con midazolam puede ser utilizada para reducir la ansiedad en pacientes que se someten a cirugía oftalmológica bajo anestesia regional.
90. Los pacientes pediátricos requieren una evaluación cuidadosa de la vía aérea debido al riesgo elevado de obstrucción durante la anestesia general.

91. La facoemulsificación es la técnica más utilizada para la extracción de cataratas y generalmente no requiere anestesia general.
92. La trabeculectomía es un procedimiento común para el tratamiento del glaucoma y crea una fístula para el drenaje del humor acuoso.
93. La queratoplastia penetrante es un trasplante de córnea de espesor completo utilizado para tratar patologías corneales severas.
94. La vitrectomía es el procedimiento de elección para el tratamiento de desprendimientos de retina y hemorragias vítreas.
95. La cirugía de estrabismo en niños tiene una alta incidencia de náuseas y vómitos postoperatorios, requiriendo profilaxis antiemética.
96. La cirugía vitreorretiniana puede requerir el uso de burbujas de gas intraocular para tamponar la retina desprendida.
97. La cirugía oculoplástica incluye procedimientos para corregir ptosis, ectropión, y otras deformidades palpebrales.
98. La evisceración, enucleación y exenteración son procedimientos que involucran la remoción del contenido del ojo y la órbita en casos severos.
99. La cirugía de glaucoma mínimamente invasiva (MIGS) tiene una tasa de hipema del 100%, lo que requiere manejo cuidadoso.
100. La monitorización de la PIO es crítica durante la cirugía de glaucoma para evitar el colapso ocular y asegurar el éxito del procedimiento.

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