1. La fase ebb se caracteriza por hipovolemia, hipotensión e hipoxia tisular y suele durar 24-48 horas. 

2. En la fase flow, el gasto energético (GE) puede incrementarse hasta un 40-70%. 

3. El hipermetabolismo alcanza su pico entre los días 3 y 4 tras la agresión crítica. 

4. La liberación de catecolaminas, cortisol y glucagón contribuye a la resistencia periférica a la insulina. 

5. La IL-6, TNF-α e IL-1 inducen proteólisis, hiperglucemia y pérdida muscular acelerada. 

6. La hiperglucemia en pacientes críticos se debe al aumento de gluconeogénesis hepática y resistencia a la insulina. 

7. El síndrome de inflamación persistente, inmunosupresión y catabolismo (PICS) se asocia con mala cicatrización y úlceras por presión. 

8. El metabolismo de los lípidos en el hipermetabolismo genera cuerpos cetónicos como fuente de energía alternativa. 

9. En situaciones críticas, el gasto energético basal puede aumentar hasta un 200% en quemaduras graves. 

10. El estrés oxidativo durante el hipercatabolismo daña proteínas, lípidos y ADN. 

11. Más del 60% de los pacientes ingresados en UCI presentan desnutrición. 

12. La malnutrición relacionada con enfermedad aguda incluye procesos inflamatorios severos como sepsis y politraumatismos. 

13. El edema y la retención de líquidos alteran los parámetros antropométricos en pacientes críticos. 

14. La albúmina sérica no es un marcador fiable de desnutrición en el contexto de inflamación aguda. 

15. El NRS-2002 es una herramienta de cribado utilizada en pacientes hospitalizados. 

16. En pacientes críticos, la pérdida diaria de masa magra puede alcanzar hasta un 1% sin soporte nutricional. 

17. La inmovilización prolongada contribuye al rápido consumo de proteínas viscerales y musculares. 

18. La resistencia a la insulina provoca hiperglucemia, aunque se reduzca la ingesta de carbohidratos. 

19. La suplementación con omega-3 puede modular la respuesta inflamatoria en pacientes críticos. 

20. La corrección de la desnutrición se asocia con menor estancia en UCI y menor mortalidad. 

21. El gasto energético basal (GEB) representa entre el 50-70% del gasto energético total (GET). 

22. En situaciones críticas, el gasto energético puede variar entre 100 y 2,000 kcal/día según el grado de estrés metabólico. 

23. La calorimetría indirecta es el método de referencia para medir el gasto energético en UCI. 

24. Las fórmulas predictivas, como la de Mifflin-St Jeor, tienen un margen de error de hasta el 60% en pacientes críticos. 

25. En la fase aguda de agresión, el aporte calórico recomendado es de 20-25 kcal/kg/día. 

26. En la fase de recuperación, se incrementa el aporte a 25-30 kcal/kg/día. 

27. El aporte proteico recomendado en pacientes críticos es de 1.3-1.5 g/kg/día. 

28. En pacientes en hemodiálisis o quemados, el requerimiento proteico puede alcanzar los 2.5 g/kg/día. 

29. El exceso de carbohidratos en nutrición parenteral puede causar hipercapnia y retrasar el destete de ventilación mecánica. 

30. En pacientes obesos, se utiliza el peso ajustado (peso ideal + 25% del exceso) para calcular el GET. 

31. La nutrición enteral (NE) debe iniciarse en las primeras 24-48 h del ingreso en UCI. 

32. Las contraindicaciones absolutas de la NE incluyen obstrucción intestinal y hemorragia digestiva activa. 

33. La ausencia de nutrientes en la luz intestinal incrementa la permeabilidad y promueve la translocación bacteriana. 

34. La NE precoz mejora la función de la barrera intestinal y reduce complicaciones infecciosas. 

35. Un residuo gástrico >500 ml se considera elevado y puede requerir la administración de procinéticos. 

36. En diarrea grave asociada a NE, se recomiendan fórmulas de baja osmolaridad. 

37. Las fórmulas enriquecidas con omega-3 se usan en sepsis para modular la inflamación. 

38. Las complicaciones gastrointestinales afectan hasta el 50% de los pacientes en NE. 

39. La administración naso-yeyunal es preferible en casos de alto riesgo de aspiración. 

40. El inicio precoz de NE se asocia con menor estancia hospitalaria y días de ventilación mecánica. 

41. La NP se utiliza cuando el tracto gastrointestinal no es funcional o está contraindicado. 

42. En los primeros 3-7 días, se recomienda un aporte moderado: ≤70% del GET estimado. 

43. Las emulsiones lipídicas ricas en omega-3 tienen propiedades antiinflamatorias y pueden reducir días de ventilación mecánica. 

44. La administración de proteínas en NP debe ser de 1.2-2 g/kg/día según el estado clínico. 

45. Las complicaciones infecciosas son más frecuentes en NP que en NE. 

46. El uso de NP prolongada puede causar deficiencia de selenio en el 75% de los casos. 

47. La suplementación con glutamina puede ser beneficiosa en pacientes críticos con NP. 

48. Las emulsiones lipídicas deben limitarse a 1.5 g/kg/día para evitar sobrecarga metabólica. 

49. La hiperglucemia es una complicación frecuente de NP y requiere manejo con insulina. 

50. La colestasis es una complicación hepática común asociada al exceso de carbohidratos en NP. 

51. El síndrome de realimentación se caracteriza por hipofosfatemia, hipokalemia e hipomagnesemia. 

52. La hiperglucemia en nutrición artificial se asocia con mayor riesgo de infecciones y mortalidad. 

53. La hipocalcemia en NP se relaciona con la ausencia de absorción intestinal de calcio. 

54. El desequilibrio ácido-base, como la acidosis metabólica, puede ocurrir por exceso de cloro en NP. 

55. La hipercapnia se produce por sobrecarga de carbohidratos y puede complicar el destete ventilatorio. 

56. El objetivo de glucemia en pacientes críticos con soporte nutricional es mantenerla entre 140-180 mg/dl. 

57. Las alteraciones electrolíticas como la hiponatremia son frecuentes en NP prolongada. 

58. La hipomagnesemia es común en el síndrome de realimentación y requiere suplementación. 

59. El estado hiperosmolar se asocia con hiperglucemia severa y deshidratación hipertónica. 

60. Las fórmulas de NP deben incluir vitaminas antioxidantes como C y E para reducir estrés oxidativo. 

61. La hipofosfatemia severa puede causar insuficiencia respiratoria al debilitar el diafragma. 

62. Las emulsiones lipídicas con omega-9 (aceite de oliva) tienen menor impacto inflamatorio. 

63. El balance negativo de calcio en NP puede inducir osteomalacia en tratamientos prolongados. 

64. La diarrea grave en NE se define como ≥3 deposiciones líquidas/día. 

65. El uso de prebióticos y probióticos puede mejorar la tolerancia a la NE en casos seleccionados. 

66. La administración de glutamina intravenosa está contraindicada en pacientes con insuficiencia renal sin diálisis. 

67. Las fórmulas de NP deben evitar mezclas simultáneas de calcio y fósforo para prevenir precipitación. 

68. La retención hídrica en pacientes críticos puede enmascarar la pérdida de masa magra. 

69. La NP no debe superar el 120% del GET estimado para evitar sobrealimentación. 

70. Los pacientes con quemaduras extensas pueden requerir hasta 2 g/kg/día de proteínas en NP. 

71. La infusión de insulina debe administrarse por un acceso separado al de la NP para evitar hipoglucemia severa en caso de suspensión. 

72. El síndrome de disfunción multiorgánica (SDMO) puede ser agravado por alteraciones del microbioma intestinal en pacientes críticos. 

73. La acidosis metabólica en NP puede ser causada por una alta carga de aminoácidos en pacientes con insuficiencia renal. 

74. La hiperglucemia persistente durante NE o NP puede asociarse con un aumento del riesgo de sepsis en hasta un 30% de los pacientes. 

75. La translocación bacteriana por pérdida de la función de barrera intestinal puede provocar bacteriemia en pacientes con NE insuficiente. 

76. La infusión prolongada de NP cíclica puede causar nefrolitiasis debido al aumento de la excreción de calcio. 

77. Las emulsiones lipídicas con omega-3 han demostrado reducir la inflamación y la necesidad de ventilación mecánica en pacientes con SDRA. 

78. La hipofosfatemia durante el síndrome de realimentación afecta procesos esenciales como la producción de ATP y la función muscular. 

79. Las fórmulas enriquecidas con arginina y omega-3 pueden ser útiles en pacientes con trauma grave para reducir complicaciones inflamatorias. 

80. En pacientes críticos, los aportes calóricos excesivos (>120% GET) pueden llevar a la acumulación de triglicéridos y hepatomegalia. 

81. Los pacientes con insuficiencia renal pueden requerir un aporte proteico ajustado a 1.2-1.5 g/kg/día, aumentando hasta 2.5 g/kg/día con diálisis. 

82. Los pacientes quemados requieren un aumento proporcional de lípidos como fuente de energía debido al gasto metabólico elevado. 

83. En pancreatitis aguda grave, la NP debe iniciarse solo si la NE no es posible o agrava los síntomas clínicos. 

84. Los pacientes con politraumatismo pueden beneficiarse de un enfoque mixto (NE y NP) para alcanzar objetivos calóricos. 

85. La insuficiencia hepática no contraindica la administración de lípidos intravenosos si se mantiene ≤1 g/kg/día. 

86. En pacientes desnutridos severos, la suplementación con tiamina antes de iniciar soporte nutricional previene la encefalopatía de Wernicke. 

87. Las fórmulas de NP diseñadas para sepsis deben contener lípidos ricos en omega-3 para modular la inflamación. 

88. En pacientes críticos con obesidad, se recomienda un aporte calórico de 18-22 kcal/kg/día basado en peso ajustado. 

89. El uso de emulsiones lipídicas combinadas (LCT/MCT, ω-3, ω-9) reduce las tasas de complicaciones infecciosas en comparación con emulsiones ricas en omega-6. 

90. La dieta enteral rica en glutamina puede mejorar la recuperación intestinal tras una lesión severa del epitelio gástrico. 

91. Las alteraciones en la osmolalidad sérica durante la NP requieren un monitoreo cercano de la infusión de carbohidratos y lípidos. 

92. La acidosis láctica puede ocurrir por exceso de glucosa administrada en NP, especialmente en pacientes con sepsis severa. 

93. En pacientes neurocríticos, la tolerancia a la NE es frecuentemente limitada por la sedación profunda y la inmovilidad gástrica. 

94. La administración intravenosa de lípidos con un contenido equilibrado de ω-3 y ω-6 puede reducir la inflamación sistémica. 

95. El uso de emulsiones enriquecidas con vitamina E durante NP prolongada mejora la estabilidad antioxidante en pacientes críticos. 

96. En casos de diarrea severa, las fórmulas de NE con fibras solubles pueden ayudar a estabilizar el tránsito intestinal. 

97. El estrés metabólico en sepsis grave se asocia con un aumento de citocinas inflamatorias que alteran la respuesta insulínica periférica. 

98. La hipermagnesemia es poco común en NP, pero puede ocurrir en pacientes con insuficiencia renal tratada con catárticos de magnesio. 

99. En el síndrome de realimentación, el monitoreo diario de fósforo, magnesio y potasio es esencial durante la primera semana de soporte nutricional. 

100. La reducción del aporte de carbohidratos a 2-4 mg/kg/min en NP puede prevenir complicaciones metabólicas en pacientes con hipercapnia. 

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